Esto
significó un encantador desafío, ya que las costumbres masculinas suelen ser
levemente diferentes de las femeninas (hábitos alimenticios, tiempos, pelos
largos/cortos, frio/calor) y estaba en obvia
desventaja cuantitativa. Pero por suerte muchos temas de conversación en
común y muy divertidos.
Nuevas
experiencias: Aunque he viajado a varios lugares, este fue mi primer viaje en
auto. Viajamos más de 3900 Km en “La bestia blanca”. La bestia se portó realmente
de maravilla, nos acompañó tanto en noches y días de lluvia, como en los
grandes salares.
Inicio del viaje y Córdoba
El
paisaje es realmente muy variado pero en todo momento muy hermoso. Comencé en Tacuarembó visitando a mi familia, aquí me uní al grupete y partimos hacia Rivera al recital
de Ivete "Uniendo fronteras" (bajo agua) de ahí partimos hacia Córdoba, pasando
por Tbó, Paysandú, desayunamos en Colón y continuamos (bajo agua) almorzamos en
Rosario, llegando finalmente a la enorme ciudad del “Potro”. Luego de llegar a la
ciudad nos costó llegar al hostel porque la ciudad tiene varios desniveles que
en el querido google maps no aparece.
Al
oeste de la ciudad de Córdoba está la zona de los lagos, el paisaje es
realmente alucinante, hasta
llegar a Villa General Belgrano, una ciudad realmente apasionante, al mejor
estilo alemán, muchos duendes mucha chevecha artesanal para todos los gustos.
En el centro del poblado se celebra año a año el Oktober fest con espectáculos
tan divertidos como pintorescos (tradicional ceremonia del espiche)
El viaje hacia San Miguel de Tucumán
Cuando partimos de Córdoba, con un montón de mapas, smarts
phones con mapas cacheados, muchos lugares sugeridos por amigos y muchas ganas de conocer estos paisajes
tan distintos a lo que mis ojos Uruguayos están acostumbrados.
En Villa Carlos Paz aprendimos que el cinturón de seguridad
es obligatorio para todos los
pasajeros del auto, y que es un lugar realmente hermoso.
Visitamos el místico cerro Uritorco, dónde según las
leyendas existe una ciudad bajo la tierra (la ciudad intraterrena de Erks) y multiples avistamientos de ovnis.
Dormimos en Quilino, y tempranito partimos hacia San José de
las Salinas y luego a las “Grandes Salinas”. Para llegar tuvimos que recorrer
mucho camino feo, de piedras y sin señalizaciones.
Pero valió
la pena :)
San Miguel de Tucumán y regreso
Luego
continuamos nuestro viajecito a la hermosa ciudad de Tucumán. Ni bien llegué,
debo reconocer que me enamoré de la ciudad. Hermosa, muy pintoresca, con una enorme plaza
principal, bolichitos y pubs para todas las edades. Naranjos y limoneros en sus
calurosas calles y personas por de más amables.
Aquí
conocimos gente increíble, la movida del cerro San Javier (parapente), el fin
del mundo, la quebradita, Tafí del valle, las Ruinas de Quilmes (en este
recorrido se cambia bruscamente de un paisaje selvático a uno desértico y de
altura). Con los cambios bruscos de altitud y la disminución de oxígeno estuve
un poco destruida, pero eso no me
impidió disfrutar de los espectáculos naturales del lugar.
Para
terminar el relato no quisiera olvidarme de mencionar la sorpresa increíble que
tuvimos, cerca ya de Santa Fé, buscando un lugar para dormir. Caímos en “Rafaela”,
ésta es una ciudad espectacular en la provincia de Santa Fé. Cuenta con 4
avenidas principales perfectamente adoquinadas, con pubs, restaurantes y
boliches equipados con mesitas en los canteros y mozos increíblemente des-estresados.
Quiero expresar por este medio no-volátil mis sinceros agradecimientos a mis amigos y compañeros de viaje por la excelente onda y los momentos vividos.

qué bueno que estuvo tan bueno!! :D
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